¿Qué es procrastinar? Mentiras acerca de la procrastinación

Seguro que más de una vez te ha pasado, y es algo habitual si eres estudiantes: empiezas buscando algo en Internet, para un trabajo, y cuando vuelves a parpadear son las once de la noche y has visto decenas de vídeos sobre adorables gatitos. ¿Qué ha pasado? Que has vuelto a procrastinar. Perdón… ¿qué? Sí, procrastinar.

¿Qué es procrastinar?

Según la RAE, procrastinar es “Diferir, aplazar”.  Para mí, esa definición se queda un poco escueta, ya que en la época en la que nos encontramos, la procrastinación es algo muy habitual. Tanto, que se podría considerar como una enfermedad de este siglo. Personalmente, prefiero esta definición, que es, al menos para mí, mucho más exacta:

Procrastinar [/pro.kras.ti’nar] es el acto de aplazar, posponer o demorar nuestros deberes y obligaciones, y sustituir dichos deberes por actividades que son irrelevantes. Esto es lo que nos ha pasado a todos: empezar buscando algo relacionado con tu trabajo, o decir que solo “vamos a conectarnos diez minutos”, y cuando nos damos cuenta, han pasado un par de horas, es de noche, y el plazo de tiempo para el trabajo nos aprieta las tuercas.

Efectivamente, es un acto muy habitual, y muchos lo estáis haciendo en este mismo momentos, mientras leéis esto. Hay varios mitos acerca de la procrastinación, pero creedme, es solo una forma de excusarnos para no sentirnos tan culpables por perder el tiempo.  

Mentiras acerca de la procrastinación

Como ya he dicho, hay varios mitos acerca de la procrastinación. Normalmente son mentiras que utilizamos para autoengañarnos, para luego no sentirnos tan mal por haber perdido toda una tarde en Internet, o haciendo cualquier otra cosa en lugar de completar esa lista que teníamos de cosas pendientes.  Algunos de esos mitos y mentiras son:

Mentira #1 sobre la procrastinación: “trabajo mejor bajo presión”

Es una de las excusas más frecuentes que utilizamos, sobre todo si nuestro trabajo no está sometido normalmente a la presión de un plazo de tiempo. Es más, la mayoría de las veces, cuando nos decimos esto, significa más bien “no estoy lo suficiente motivado para hacer esto”. El resultado lo sabemos todos: lo hacemos sin ganas, de una forma somera y rápida, y para salir del paso.

El problema es que la mayoría de las veces nos ha funcionado, y esto respalda esa mentira. Hacer los trabajos a última hora nos genera mucho más estrés y crece el sentimiento de culpabilidad. Además, esto quita tiempo para algunas actividades esenciales, como es la revisión del trabajo, y la corrección de errores.

Piensa cuántas veces te has dicho la siguiente frase: “Bah, no puedo más, lo dejo como está y que salga lo que sea. Me conformo con quitármelo de encima”. Ese agotamiento no indica que trabajes mejor bajo presión, ni tampoco que hayas dado lo mejor de ti. Que luego, cuando apruebes, se te haya ido la sensación de culpabilidad no es un motivo para seguir haciéndolo.

Mentira #2 sobre la procrastinación: “En cinco minutos empiezo”

Otra de las grandes mentiras. Se dice que las nuevas tecnologías han empeorado la procrastinación, y aunque hay un debate abierto respecto a este tema, en parte creo que es verdad. Es verdad porque tenemos más fuentes con las que procrastinar, como las redes sociales. Pero esto no quiere decir que antes no se procrastinara, sino que se hacían cosas diferentes. 

Yo misma, hace tiempo, cuando no existía una tarifa plana de Internet, he pasado tardes muertas, intentando estudiar, y tampoco lo conseguía. Miraba la nevera cada cinco minutos, miraba por la ventana, y encontraba muy interesante esa mancha en la pared.

Pensábamos que el reloj era nuestro amigo, y nada más lejos de la realidad. Solíamos -y a veces solemos- decir: “a las X en punto empiezo a estudiar”. Y nos costaba dos o tres intentos conseguirlo.

Si piensas que nunca es un buen momento para empezar, estás equivocado. Siempre es buen momento para empezar, aunque tengas que irte dentro de media hora al dentista, o a hacer la compra.

Hay que quitarse de la cabeza el pensamiento de “mañana desde primera hora hago esto”, porque mañana a primera hora te quedarás dormido, o tu cabeza tendrá otras tantas excusas para no hacer lo que tenías que hacer.

Mentira #3 sobre la procrastinación: “Lo hago en cuanto acabe esto otro”

Esto es parecido a la mentira #2, ya que tu cabeza está empeñada en creer que no es buen momento para empezar, o que hay cosas más importantes. Si es así, haz esa otra cosa y comienza con la tarea pendiente. Pero si no, tienes que darte cuenta tú mismo de que es una excusa más, una de tantas, para no hacer lo que tienes que hacer.

Aunque muchos no creen que la procrastinación sea un problema de administración del tiempo, en el caso de los estudiantes sí que suele serlo. Para ellos, lo mejor que puede hacerse es adoptar un sistema de gestión de tiempo que se ordene por importancia de las tareas. Por ejemplo, hacer una lista de lo que hay que hacer esa semana, y luego otra pequeña lista de lo que debería hacer ese día en concreto. Pero de estos sistemas ya hablaremos en otra ocasión.

Mentira #4 sobre la procrastinación: “No tengo suficiente tiempo”

Se suele creer que estamos más ocupados que nunca en esta época. Pero no es así. Para nada. Lo que sí es cierto es que tenemos más distracciones. En realidad, una semana tiene 168 horas. Y tu semana tiene 168 horas. Y la de tu vecino también, así como la de tu compañero de trabajo. Entonces, ¿por qué parece que los demás hacen más que tú? Puede ser por diversos factores, desde que saben organizarse mejor, dedican menos tiempo a otras actividades, que a lo mejor a ti te parecen importantes, pero si lo piensas, igual no es tanto.

Piensa en el tiempo que dedicas a ver series al día, a las redes sociales. Seguro que es más de lo que te esperas. Obviamente, la productividad no se mide únicamente en las horas que estás sentado delante del ordenador trabajando, pero si sigues creyendo que no tienes horas en tu día, intenta pensar en qué estás invirtiendo tu tiempo.

Ojo, también puede ser que seas de ese porcentaje de personas que intenta abarcar más de lo que puede y que efectivamente, no tiene tiempo para más. En este caso, también es un problema de organización, ya que en ocasiones, tienes que saber delegar en los demás.

¿Cómo evitar la procrastinación?

Es algo muy complicado, pero tienes que entender que esto debe ser un cambio de mentalidad. Es decir, tienes que tener decidido que quieres cambiar estos malos hábitos, y empezar a ser una persona mucho más productiva. 

Dedicaré unos cuantos posts más a este tema, para que sepáis cómo evitar procrastinar, sistemas de gestión de tiempo, y algunas aplicaciones que pueden ayudaros a ser mucho más productivos.

One comment

  1. […] se tiende a procrastinar, un pensamiento frecuente que tenemos en nuestra cabeza es el “Ya lo haré”. Puede ser […]

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