¿Qué es un tracker? O cómo mantener tus hábitos

Después de explicaros el spiraldex y el chronodex, ahora llega el turno del tracker. Si sois planificadores, probablemente os parecerá obvio, pero prefiero que tengáis una idea clara de sistemas visuales de planificación y seguimiento para que luego podáis elegir vosotros mismos cuál es el adecuado para vuestras necesidades.

¿Qué es un tracker y para qué sirve?

A diferencia del spiraldex y el chronodex, el tracker es un sistema visual de seguimiento a lo largo de un período de tiempo. Por tanto NO es un sistema de planificación. Es decir, no se hace con miras al futuro, sino que planteamos acciones que ya hemos hecho o no.

De esta forma, el tracker es un buen sistema para el seguimiento de acciones que queremos convertir en hábitos. Por eso, cuando tenemos algún propósito, lo mejor es empezar a reflejarlo en un tracker, porque al ser un sistema visual, puedes darte cuenta de que ya lo has incorporado a tu vida diaria. Por supuesto, puedes seguir usándolo una vez ya se ha convertido en un hábito, para no perderlo.

Hay que tener claro que lo que muestra el tracker es el seguimiento de una actividad, no la cantidad de veces que se hace. Es decir, si corres habitualmente, el tracker refleja que haces esa actividad, pero no los kilómetros que haces. Otro ejemplo: si quieres tener el hábito de tomar más agua, en el tracker debes reflejar la meta, que es 1.5 litros (por ejemplo). Entonces marcas si ese día has tomado esa cantidad. Si no has llegado, se deja en blanco.

Por supuesto, podrías hacer un seguimiento de una sola actividad, especificando la cantidad. En este caso, lo más adecuado sería una gráfica.

 

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¿Qué tipo de trackers hay?

Pues de todo lo que tú quieras. Todo lo que requiera un seguimiento, puede reflejarse en un tracker. Lo más común es que cada uno personalice lo suyo, según lo que necesite. Así, es habitual ver trackers con varios seguimientos y muy distintos. Por ejemplo, en el mío hago seguimiento de cuánta agua bebo al día, de las horas que duermo, pero también si leo todos los días. Normalmente se hace el seguimiento diario, y se refleja en trackers de un mes. 

Los trackers son ideales para todo tipo de hábitos y acciones. Puedes ver incluso trackers de gente que ve varias series de televisión, animación o lo que sea, y lo tiene apuntado. También es muy común ver trackers de las tareas domésticas, algo ideal para los que se acaban de independizar y el seguimiento de esas tareas es algo nuevo. Así, podemos ver que hay trackers según los hábitos:

  • De salud: por ejemplo, seguimiento de la cantidad de agua que bebes, de horas de sueño, de si haces ejercicio o actividades físicas, etc.
  • De ocio: el seguimiento de series, de lecturas, etc.
  • Para el estudio: puedes hacer seguimiento del estudio de las diferentes asignaturas que tienes.
  • De tareas domésticas: airear la casa, lavar platos, pasar aspiradora… Así, no tienes que recordar la última vez que limpiaste el baño/cocina/salón, porque lo habrás apuntado.
  • Trackers de redes sociales: si por cualquier motivo necesitas actualizar tus redes sociales con frecuencia, también puedes hacer un seguimiento.

 

 

 ¿Cómo hacer tu propio tracker?

Haz la lista de las actividades de las que necesitas un seguimiento. Es muy simple: lo bueno es que la casilla esté marcada o rellenada. Esto es importante para marcar los objetivos. Por ejemplo: si lo que quieres es dejar  los refrescos, en la lista debes poner “No refrescos”, y así, marcas el día que no has bebido ningún refresco.

Recuerda que el tracker solo muestra si has hecho o no una actividad, y no la cantidad. Por eso, pon el objetivo en la lista de hábitos: “Beber 1.5 litros de agua”, “Leer 1 capítulo de libro”, “30 minutos de cardio”. Así, si no lo consigues, no cuenta y no se marca.

En horizontal, pones los días del mes, y en vertical, las tareas. Yo incluyo también los días de la semana. Esto es útil para luego analizar las razones de las casillas en blanco. Pero esto es opcional.

Claro, también hay un factor estético, así que puedes elegir colores para cada actividad. Inspírate y haz un diseño para rellenar la casilla, y al final tendrás algo requetebonito. 

Cuando veas que durante un mes has conseguido rellenar toda una fila… ¡enhorabuena! Ya tienes un hábito adquirido.

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